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El exilio contado por ustedes
Autor: Cornelsen Verlag, 2010 6 Autorenpunkte Fach: Spanisch, Minorías étnicas/ Inmigración
Weitere Materialien zu: España, spanisch, Sekundarstufe, Minorías étnicas/ Inmigración, Sek - Spanisch, Lehrziele / Themen, Arbeitsmaterialien
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El exilio contado por ustedes Artikel aus El Pa s Semanal no. 1.377 domingo 16 de febrero de 2003 86115 Por el mundo hisp nico El exilio contado por ustedes El Pa s Semanal no. 1.377 domingo 16 febrero de 2003 El exilio contado por ustedes Los protagonistas de la salida masiva y forzada de republicanos espa oles tras la Guerra Civil siguen enviando a El Pa s Semanal sus testimonios sobre aquel periodo de la historia de Espa a. Muchos lo hacen de su pu o y letra otros a trav s de la voz de sus descendientes. sta es una selecci n de lo recibido. 1. Yo ten a 6 a os mi padre 29 Nac el 26 de marzo de 1930 en Valderas Le n . En el a o 36 es decir cuando ten a seis a os de edad mi padre Bernardino L pez Cabo con 29 a os fue hecho prisionero por ser republicano en los primeros d as de la sublevaci n franquista y llevado a una c rcel de Astorga junto a dos hermanos y m s de un centenar de vecinos. Mi padre permaneci preso hasta el 25 de enero de 1937. Por la noche fue sacado de la c rcel y desaparecido asesinado. Dos de sus hermanos fueron liberados y otro Jos fue asesinado en Le n. Tras algunos inconvenientes en 1941 pudimos radicarnos en la Argentina mi madre y una hermana. Desde entonces he vivido pensando en la desaparici n de mi padre esperando el d a en que se pudiera hacer justicia. Es muy dif cil explicar lo que sentimos los hijos de los desaparecidos que no aceptamos la sinraz n de su muerte y desconocemos hasta el lugar donde fueron enterrados. Teodoro L pez Marcos. Buenos Aires Argentina 2. Desafectos al r gimen Mi padre J. Castro 1914 1990 cruz a Francia por Port Bou con el ej rcito republicano en febrero de 1939. Fue confinado en las playas de Saint Cyprien. Durante semanas vivi a la intemperie con la nica protecci n de una manta cogida en la retirada de la que no se desprend a y compart a con otros m s desprovistos mi padre en medio para aprovechar el calor. M s tarde les proporcionaron maderas para construir barracas. Al cabo del tiempo los guardianes franceses fueron sustituidos por tropas senegalesas. El hambre empuj a los prisioneros a intercambiar con los guardianes sus insignias militares por comida. ... En alguno de los campos las se oritas del lugar iban a arrojarles mendrugos para divertirse viendo c mo los espa oles se lanzaban a cogerlos. Diez meses despu s pudo conseguir un aval para volver. El d a que cruz Espa a la Guardia Civil separaba a los refugiados en adictos al r gimen y desafectos. Albert Castro Barcelona el mendrugo adicto desafecto trozo de pan viejo simpatizante que pertenece a un grupo no simpatizante 3. La mujer del alcalde Soy de Castej n de Sobrarbe un pueblecito de Huesca. Cuando estall la Guerra Civil ten a apenas 20 a os y un mes de casada. Mi marido Jos Seco Mateo naci en Cetina Zaragoza y durante la guerra fue alcalde de Barbastro Huesca y comisario de brigada. Cuando las fuerzas nacionales bombardearon Barbastro con mi hija Feli de pocos meses y con Antonia de siete a os y Amelia de cinco hijas de un primer matrimonio de mi marido Jos nos llev con sus padres a Mediano. De aqu nos advirti no os mov is hasta que yo os diga . Pero pasaron los d as los fascistas ganaban http www.cornelsen teachweb.de Autorin Ursula Vences Cornelsen Verlag GmbH Co. OHG Berlin 2003 Por el mundo hisp nico terreno y tuvimos que evacuar el lugar. Tras varias jornadas a pie por carreteras un d a de madrugada empezamos el ascenso por el Pirineo. Llevaba en mis brazos a la ni a peque a y dos o tres veces nos pasaron aviones ametrallando a la poblaci n civil. En una de las embestidas a reas nos tuvimos que esconder bajo un mont culo de excrementos. Cuando llegamos a Francia a la Tour d Argent despu s de 12 horas de peregrinar est bamos extenuados y desmoralizados. Entre tantas humillaciones y pesares con las piernas ensangrentadas por el fr o al cruzar Francia me desmoron y no pude evitar el llanto. Al verme en ese estado se me acerc un periodista franc s con el que compart mi desesperaci n por no saber d nde estaba mi marido ni qu iba a ser de nosotros. Al d a siguiente a varios kil metros de all en el campo de concentraci n de Argel s sur Mer un compa ero de mi marido le ense la noticia en el peri dico La mujer del alcalde Barbastro dice que no sabe del paradero de su marido . As nos volvimos a encontrar para empezar otra odisea nuestra estancia en Francia y nuestro camino hacia M xico. gueda Mata Torres viuda de Seco. M xico DF 4. A pesar de todo fuimos felices Soy hija de exiliados a Francia. Mi madre despu s de cruzar andando el t nel de Port Bou tirando de sus tres hijos fue dirigida a una antigua c rcel de mujeres carca de Poitier. Yo ten a entonces siete a os. M s tarde vivimos varios meses en unos barracones. Nos trataron bien y pudimos incluso asistir al colegio. Durante todo este tiempo estuvimos separados de mi padre que se encontraba internado en un campo de concentraci n en el sur del pa s. Cerca de un a o despu s febrero edel 40 empezada ya la Segunda Guerra Mundial pudimos reunirnos con l en Carcassone. Hab a encontrado trabajo y vivienda. Cuando los alemanes ocuparon el sur de Francia mi padre fue detenido. El jefe de mi hermano logr sacarlo de all tras responsabilizarse de lo que l hiciese. Pero ya no le permit an trabajar. S lo pudo hacerlo clandestinamente y en los peores trabajos. Sin embargo sobrevivimos aun pasando hambre y miedo. Y a pesar de todo fuimos felices. S digo bien felices pues est bamos todos juntos y fueron muchos los franceses que nos ayudaron. Luisa L pez Mart nez viuda de Carmelo Gonz lez Uribe Echevarr a 5. Un largo camino Yo la mayor de nueve a os y cinco hermanos m s que me segu an form parte de una expedici n al Pa s Valenciano donde en Alicante y su provincia ser amos acogidos por familias. Mi madre despu s de pens rselo mucho se qued con el m s peque o. Fue una despedida triste y penosa. S lo recuerdo un viaje largo en un tren especial lleno de ni os y unas se oritas que nos cuidaban. Yo perd mi abrigo blanco. Nunca hab a tenido abrigo pero aqu l tan bonito alguien me lo regal . Cuando una se orita me vio llorando me dijo No te preocupes en Alicante hace calor y all no lo necesitar s . Era cierto qu calor Calor ambiental pero mucho mucho mayor el calor fraternal ... Alicante Se grab en mi coraz n aquella noche que lleg el tren de ni os a la estaci n. Nos apeamos cogidos de la mano para no perdernos. Mucha gente nos esperaba y observaba con ojos lastimosos. El murmullo no nos dejaba oir lo que una se orita subida en una tarima con unos papeles en la mano intentaba comunicarnos. Yo s lo o a nombres varios nombres ... Y de repente el nombre de mis hermanos el uno el otro el otro me los fueron llevando ... yo gritaba lloraba me opon a... Que no Que a mis hermanos no Que mi madre me dijo que no nos separ ramos Ahora ya tengo muchos a os he recorrido muchos caminos pero a Alicante siempre lo he llevado en mi coraz n. se fue mi primer exilio pues el segundo m s duro y penoso durar a hasta 1957 hasta que regres a mi tierra Asturias. Nieves Cuestas Su rez Avil s Asturias http www.cornelsen teachweb.de Autorin Ursula Vences Cornelsen Verlag GmbH Co. OHG Berlin 2003 Spanisch Sekundarstufe Cornelsen Verlag Espa a Sekundarstufe spanisch Minor as tnicas Inmigraci n Sek Spanisch Lehrziele Themen Arbeitsmaterialien
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El exilio contado por ustedes Artikel aus El Pa s Semanal no. 1.377 domingo 16 de febrero de 2003 86115 Por el mundo hisp nico El exilio contado por ustedes El Pa s Semanal no. 1.377 domingo 16 febrero de 2003 El exilio contado por ustedes Los protagonistas de la salida masiva y forzada de republicanos espa oles tras la Guerra Civil siguen enviando a El Pa s Semanal sus testimonios sobre aquel periodo de la historia de Espa a. Muchos lo hacen de su pu o y letra otros a trav s de la voz de sus descendientes. sta es una selecci n de lo recibido. 1. Yo ten a 6 a os mi padre 29 Nac el 26 de marzo de 1930 en Valderas Le n . En el a o 36 es decir cuando ten a seis a os de edad mi padre Bernardino L pez Cabo con 29 a os fue hecho prisionero por ser republicano en los primeros d as de la sublevaci n franquista y llevado a una c rcel de Astorga junto a dos hermanos y m s de un centenar de vecinos. Mi padre permaneci preso hasta el 25 de enero de 1937. Por la noche fue sacado de la c rcel y desaparecido asesinado. Dos de sus hermanos fueron liberados y otro Jos fue asesinado en Le n. Tras algunos inconvenientes en 1941 pudimos radicarnos en la Argentina mi madre y una hermana. Desde entonces he vivido pensando en la desaparici n de mi padre esperando el d a en que se pudiera hacer justicia. Es muy dif cil explicar lo que sentimos los hijos de los desaparecidos que no aceptamos la sinraz n de su muerte y desconocemos hasta el lugar donde fueron enterrados. Teodoro L pez Marcos. Buenos Aires Argentina 2. Desafectos al r gimen Mi padre J. Castro 1914 1990 cruz a Francia por Port Bou con el ej rcito republicano en febrero de 1939. Fue confinado en las playas de Saint Cyprien. Durante semanas vivi a la intemperie con la nica protecci n de una manta cogida en la retirada de la que no se desprend a y compart a con otros m s desprovistos mi padre en medio para aprovechar el calor. M s tarde les proporcionaron maderas para construir barracas. Al cabo del tiempo los guardianes franceses fueron sustituidos por tropas senegalesas. El hambre empuj a los prisioneros a intercambiar con los guardianes sus insignias militares por comida. ... En alguno de los campos las se oritas del lugar iban a arrojarles mendrugos para divertirse viendo c mo los espa oles se lanzaban a cogerlos. Diez meses despu s pudo conseguir un aval para volver. El d a que cruz Espa a la Guardia Civil separaba a los refugiados en adictos al r gimen y desafectos. Albert Castro Barcelona el mendrugo adicto desafecto trozo de pan viejo simpatizante que pertenece a un grupo no simpatizante 3. La mujer del alcalde Soy de Castej n de Sobrarbe un pueblecito de Huesca. Cuando estall la Guerra Civil ten a apenas 20 a os y un mes de casada. Mi marido Jos Seco Mateo naci en Cetina Zaragoza y durante la guerra fue alcalde de Barbastro Huesca y comisario de brigada. Cuando las fuerzas nacionales bombardearon Barbastro con mi hija Feli de pocos meses y con Antonia de siete a os y Amelia de cinco hijas de un primer matrimonio de mi marido Jos nos llev con sus padres a Mediano. De aqu nos advirti no os mov is hasta que yo os diga . Pero pasaron los d as los fascistas ganaban http www.cornelsen teachweb.de Autorin Ursula Vences Cornelsen Verlag GmbH Co. OHG Berlin 2003 Por el mundo hisp nico terreno y tuvimos que evacuar el lugar. Tras varias jornadas a pie por carreteras un d a de madrugada empezamos el ascenso por el Pirineo. Llevaba en mis brazos a la ni a peque a y dos o tres veces nos pasaron aviones ametrallando a la poblaci n civil. En una de las embestidas a reas nos tuvimos que esconder bajo un mont culo de excrementos. Cuando llegamos a Francia a la Tour d Argent despu s de 12 horas de peregrinar est bamos extenuados y desmoralizados. Entre tantas humillaciones y pesares con las piernas ensangrentadas por el fr o al cruzar Francia me desmoron y no pude evitar el llanto. Al verme en ese estado se me acerc un periodista franc s con el que compart mi desesperaci n por no saber d nde estaba mi marido ni qu iba a ser de nosotros. Al d a siguiente a varios kil metros de all en el campo de concentraci n de Argel s sur Mer un compa ero de mi marido le ense la noticia en el peri dico La mujer del alcalde Barbastro dice que no sabe del paradero de su marido . As nos volvimos a encontrar para empezar otra odisea nuestra estancia en Francia y nuestro camino hacia M xico. gueda Mata Torres viuda de Seco. M xico DF 4. A pesar de todo fuimos felices Soy hija de exiliados a Francia. Mi madre despu s de cruzar andando el t nel de Port Bou tirando de sus tres hijos fue dirigida a una antigua c rcel de mujeres carca de Poitier. Yo ten a entonces siete a os. M s tarde vivimos varios meses en unos barracones. Nos trataron bien y pudimos incluso asistir al colegio. Durante todo este tiempo estuvimos separados de mi padre que se encontraba internado en un campo de concentraci n en el sur del pa s. Cerca de un a o despu s febrero edel 40 empezada ya la Segunda Guerra Mundial pudimos reunirnos con l en Carcassone. Hab a encontrado trabajo y vivienda. Cuando los alemanes ocuparon el sur de Francia mi padre fue detenido. El jefe de mi hermano logr sacarlo de all tras responsabilizarse de lo que l hiciese. Pero ya no le permit an trabajar. S lo pudo hacerlo clandestinamente y en los peores trabajos. Sin embargo sobrevivimos aun pasando hambre y miedo. Y a pesar de todo fuimos felices. S digo bien felices pues est bamos todos juntos y fueron muchos los franceses que nos ayudaron. Luisa L pez Mart nez viuda de Carmelo Gonz lez Uribe Echevarr a 5. Un largo camino Yo la mayor de nueve a os y cinco hermanos m s que me segu an form parte de una expedici n al Pa s Valenciano donde en Alicante y su provincia ser amos acogidos por familias. Mi madre despu s de pens rselo mucho se qued con el m s peque o. Fue una despedida triste y penosa. S lo recuerdo un viaje largo en un tren especial lleno de ni os y unas se oritas que nos cuidaban. Yo perd mi abrigo blanco. Nunca hab a tenido abrigo pero aqu l tan bonito alguien me lo regal . Cuando una se orita me vio llorando me dijo No te preocupes en Alicante hace calor y all no lo necesitar s . Era cierto qu calor Calor ambiental pero mucho mucho mayor el calor fraternal ... Alicante Se grab en mi coraz n aquella noche que lleg el tren de ni os a la estaci n. Nos apeamos cogidos de la mano para no perdernos. Mucha gente nos esperaba y observaba con ojos lastimosos. El murmullo no nos dejaba oir lo que una se orita subida en una tarima con unos papeles en la mano intentaba comunicarnos. Yo s lo o a nombres varios nombres ... Y de repente el nombre de mis hermanos el uno el otro el otro me los fueron llevando ... yo gritaba lloraba me opon a... Que no Que a mis hermanos no Que mi madre me dijo que no nos separ ramos Ahora ya tengo muchos a os he recorrido muchos caminos pero a Alicante siempre lo he llevado en mi coraz n. se fue mi primer exilio pues el segundo m s duro y penoso durar a hasta 1957 hasta que regres a mi tierra Asturias. Nieves Cuestas Su rez Avil s Asturias http www.cornelsen teachweb.de Autorin Ursula Vences Cornelsen Verlag GmbH Co. OHG Berlin 2003 Spanisch Sekundarstufe Cornelsen Verlag Espa a Sekundarstufe spanisch Minor as tnicas Inmigraci n Sek Spanisch Lehrziele Themen Arbeitsmaterialien
Information zum Unterrichtsmaterial
| Fach | Spanisch |
|---|---|
| Schulform | Sekundarstufe |
| Klassenstufen | keiner Klassenstufe zugeordnet |
| Methodik | keiner Methodik zugeordnet |
| Materialtyp | Arbeitsmaterialien |
| Binnendifferenziert | Nein |
| Bewertung | |
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| Seiten | 2 |
| Kommentare | 0 |
| Ansichten | 920 |
| Downloads | 9 |
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| Veröffentlicht | 14.03.2010 |
Beschreibung des Unterrichtsmaterials
Artikel aus El País Semanal, no. 1.377, domingo 16 de febrero de 2003
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